Carta a un biólogo

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Seguramente, yo no puedo decirte nada o casi nada sobre moléculas y el origen de la vida según las nuevas teorías, o sobre la composición de las plantas o animales. No estudié biología, química ni física. Pero estudié psicología en el área de sociales y humanidades. ¿No se te ocurre que alguien que estudió y se dedica a esta área pueda saber más de lo social y humano que tú? Me llamas moralino porque expliqué la relaicón de opresores y oprimidos con los términos morales de bien y mal. Ya deberías saber que estoy apartado de eso, no es mi tendencia, no soy religiosos y ni siquiera espiritual, yo no separo el mundo en buenos y malos, pero si lo he mencionado alguna vez es a manera de comparación, una forma de hablar, una cierta licencia dramática. Porque incluso para hablar de política se puede usar un lenguaje amplio, no simple. Ya lo he dicho anteriormente: no creo que las corporaciones sean malas ni que los empleados sean buenos, pero las corporaciones existen para sacarle el máximo de rendimiento a un hombre, en ese sentido puedes compararla con la idea de lo malo que nuestra tradición católica nos ha enseñado. La corporación (manejada por los ricos) oprime al individuo (pobre), le saca todo el provecho que puede, y luego lo abandona. Es su naturaleza. COmo el escorpión que pica y mata, no lo hace por maldad, lo hace porque es lo que los escorpiones hacen. Hablar de bien y mal en este contexto es un símil, no una postura maniqueista. No creo que sea tan difícil darse cuenta, eres además el único que se ha detenido en ese aspecto, quizá el único que no lo ha comprendido. Bueno, no eres el único, mi primo el masón también lo ha comprendido como tú.

Te muestras neutral cuando hemos hablado de los opresores y de los oprimidos, no crees que existan ni los unos ni los otros, al menos parece que no das crédito a este modo de hablar. Y no es de sorprenderse, usar lenguaje subversivo asusta a los que están, incluso sin saberlo, del lado de los poderosos. Los que se mantienen en una postura neutral, los que defienden el capitalismo, los que ven algo positivo en la visita del Papa, los que no creen que uno deba estar molesto con el presidente, los que no se atreven a decir ‘presidente espurio’, los que asumen que Calderón ganó, todos ésos están de aquel lado. Porque sí, hay dos lados, sólo dos lados principales, aunque cada lado no esté unificado como uno solo, coherente. Ni todos los ricos y poderosos tienen la misma agenda, ni todos los pobres u oprimidos tienen los mismos intereses. Pero en ambos casos, y no debería decirlo, pues es evidente, se coincide en que los opresores abusan de los oprimidos (por eso se les llama opresores y oprimidos).

No es ninguna trampa lo que digo, me molesta tu tibieza, tu imparcialidad, me molesta que alguien inteligente como tú, no quiera o no pueda o finja que no puede ver lo que realmente sucede en este país, en la propia ciudad de México. Me molesta que existan personas que digan y crean que la pobreza es causada por la flojera, que sólo los trabajadores y los emprendedores se hacen ricos, y que la educación es asunto exclusivo de cada uno. Sabes que no es así. Hay gente, que viviendo siempre en un medio fácil, cómodo, sin haber tenido que esforzarse para conseguir nada, que no conocienod nada sobre la vida dura en las calles, puede pensar de esa manera. Pero de ti me sorprende. O bueno, me sorprendía, ya me acostumbré. Pero me molesta. Hasta los hidalgos de la Ibero ya se están dando cuenta.

Y sí, yo tengo una postura muy clara, y la defenderé hasta que ella misma me demuestre el error. Pero mientras ese error, ese peligro para México sea una mera especulación, dudosa porque el PRD en el DF y en Chiapas ha conseguido algunos cambios para mejor en sus administraciones, con Marcelo Ebrard en el DF algo menos que con los anteriores, pero aún así más que el resto del país, más que el PRI y el PAN, que sólo han traído guerra, violencia, pobreza, desempleo, mala educación, muerte, represión, injusticia; mientras lo único concreto y real sean los 70 años del PRI y los 12 del PAN, fallidos los dos, mientras eso sea el único comparativo, seguiré defendiendo mi postura. Yo no sé si este país se merece algo mejor, sólo sé que yo sí quiero algo mejor. Para mí, para mis chavos, para mis sobrinos, para mis amigos.

Quiero un país donde si te quieres dedicar a la ciencia o al arte o al deporte o a los negocios o a la promoción cultural, puedas hacerlo sin demasiados obstáculos. ¿Es un deseo estúpido, irrealizable, egoísta? Pienso que es justo, y que es lo mínimo que debería garantizar el estado.

Tu amigo, Jorge

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Un discurso

Enamorada

Enamorada

«Las revoluciones no se hacen para que algunos se hagan ricos a costa de la sangre de los que combaten por sus convicciones. Cualquier causa puede tener enemigos porque los hombres tienen derecho a pensar libremente o no son hombres libres. Se puede sentir respeto por el enemigo que lucha y muere por la causa que él considera justa, pero aquellos que se tambalean entre dos bandos, los que quieren estar bien con todos, los que no son enemigos de nadie cuando hay una lucha en que se juegan los destinos de la patria, ésos son los verdaderos traidores, los bastardos, las sanguijuelas que se alimentan chupando la sangre de sus hermanos.»

General José Juan Reyes (Enamorada, 1946)

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Reacciones y erecciones

La obra del pasado en el presente, o leer el pasado desde el presente

¿Cuáles son las fronteras de la intertextualidad? Al pedirle a dos jóvenes escritores (Daucuscarota y Alberto de León y Molina) que nos contaran sus impresiones en torno a la polémica desatada por el artículo de Evodio Escalante “Sicilia y la apropiación como recurso poético” y la posterior respuesta del poeta, ambos decidieron hablar a través de la creación literaria. Presentamos aquí las obras producidas por ambos escritores.

CANCIONES SICILIANAS
Poemínimos de Alberto de León y Molina

Canción siciliana #1

Este corazón ya viene y fue de vuelta.
estamos aquí para darnos un beso,
¿Quien serás, que no te conozco?
oye, regálame tus sueños esta madrugada:
Si los sueños me alimentasen
Me echaría a dormir
Para que no me despertasen
Mientras las ciudades crecen.
..
Canción siciliana #2

mis ganas de vivir:
Tus grandes ojos oscuros, un hombre saliendo de la nada.
La mar me escogió para formar su principio y final,
las razones del mal no las comprendo,
ayer murió, el gran amigo… su sueño en la muerte se quedó.

Canción siciliana #3

verás lo claro,
deja continuar el movimiento,
mi cuerpo tiene
aquel perfume tuyo .
tu tristeza es la mía.
regálame esta noche
Mañana volveremos a nacer
y volveremos a morir

Canción siciliana #4

¿creo en milagros?
tatué tu nombre en mi brazo, ahora
sólo quiero arrancar
mi gran amor por ti.
El hombre y el gato son desconfiados…

(están formados por fragmentos de: lucía méndez, daniela romo, paulina rubio, rocío durcal, los terrícolas, menudo, los solitarios , sandro, josé josé, etc…)

CUENTO
Por: Daucuscarota

El[1] “cuento”[2] “de un”[3] escalador[4]

Evodio[5] corría alrededor de la hoja en blanco[6], la mente en blanco[7], con la resortera cargada[8], “en busca de un blanco”[9]. “Tropezó con un guijarro”[10] “y un diente”[11] “se le desprendió”[12]. Subió por la escalera de caracol por donde un día nefasto bajó Irene[13] y en la cima de la más alta torre gritó[14]: «¡Por piedad, no lo soporto!»[15] Y sin más, se arrojó a la sima de la Tierra[16], a comulgar con Arne Saknussemm[17].


En el caso de León y Molina, tenemos un conjunto de poemas que toman fielmente frases de cantantes populares, las combina con frases de otros cantantes, y crea sentidos completamente nuevos que no existían en las canciones originales. Es un caso extremo que no cita sus fuentes (salvo en un comentario aparte, como de pasada), que podría considerarse plagio en el sentido de que aparentemente está violando el copyright de los autores originales, al usar palabras y frases que ellos escribieron antes. Todos sabes lo que dicen los textos legales: “ninguna parte de esta obra puede ser usada sin permiso”, ninguna parte, ninguna página o párrafo del libro, ninguna frase, ninguna palabra… ¿le pertenecen a alguien las palabras sueltas? El ejercicio de intertextualidad de Alberto de León y Molina es el más extremo en las letras mexicanas, pues ninguna de las palabras empleadas en estos poemínimos es invención suya. Todo es tomado de otra parte, es un collage que usa el lenguaje viejo para decir algo nuevo.

El relato de Daucuscarota es lo contrario. Plagado de citas y referencias que ocupan más espacio que el texto original, es una respuesta a Evodio Escalante y a los puristas y ultracorrectos. Es el retrato de lo que podría ser la literatura si el creador pusiera más cuidado en los derechos de autor que en la creación misma. “Si Stocker, Haggard y Steveson–nos dice el joven autor–vivieran aún, o si alguien fuera dueño de sus obras, Alan Moore no habría escrito nunca The League of Extraordinary Gentlemen–se refiere a las novelas gráficas, ejem, a los cómics, no a la película–, y eso sería una gran pérdida para el ser humano. ¿Sabías que en el Reino Unido no se publicó The League of Extraordinary Gentlemen: Black Dossier, debido a que algunos de los personajes aún no son del dominio público, como lo son en Estados Unidos?”.

Si Sócrates hubiera registrado su pensamiento, Platón no lo habría citado, y todo el sistema filosófico occidental se había desmoronado antes de fundarse siquiera. Seguiríamos siendo simios colgados de las ramas.

[1] El artículo «el» fue tomado del título de la novela de Yukio Mishima El rumor del oleaje. Alianza, España. 2011.

[2] Gabriel Trujillo Muñoz. Los confines: Crónica de la ciencia ficción en México. Vid, México. 1999. p. 196.

[3] Víctor Mendiola, citado por: Héctor González, en: “Fronteras entre intertextualidad y plagio”. (http://www.excentricaonline.com/libros/textualidades_more.php?id=7816_0_12_0_C).

[4] Referencia al apellido Escalante, que pertenece al crítico literario Evodio Escalante. También tiene el significado de trepador, de alguien que se cuelga de la fama de otro para hacerse notar.

[5] Evodio Escalante.

[6] Referencia a la frase «yo corria (sic) alrededor de la camilla cuando me querian (sic) vacunar» de Gladys Buozys, en: https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=119446688074762&id=312434465799

[7] La mente en blanco, como en la meditación budista.

[8] Referencia a la canción “Historias” de San Pascualito Rey.

[9] Niria Ramos Marín. “En busca de un ‘Blanco Reflejo’”, en: http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/378194.en-busca-de-un-blanco-reflejo.html.

[10] George R.R. Martin. “Prólogo”, en: Festín de cuervos. http://www.lobito.es/fdc.htm.

[11] Arturo Edgar, en: Yahoo! Respuestas (http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090902224718AA8UFgK)

[12] Del video: A Sakuraba se le desprendió la oreja durante un combate, en: http://www.as.com/futbol/video/sakuraba-le-desprendio-oreja-durante/20110113dasdasftb_8/Ves

[13] Ver: Elena Garro. Inés. Joaquín Mortiz, México, 2008. p. 133.

[14] Referencia a los poemas “Canción de la más alta torre” de Rimbaud y “Gritó hacia Roma (desde la torre del Chrysler Building)”, de Lorca.

[15] Fragmento de la canción “Por piedad” de Luzbel.

[16] Referencia a la fanfiction sobre Harry Potter, en: http://m.fanfiction.net/s/4834403/1/.

[17] Referencia a Viaje al centro de la Tierra, de Jules Verne.

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La apropiación como recurso poético

En su artículo “Sicilia y la apropiación como recurso poético” Evodio Escalante despotrica ferozmente contra el poeta y activista, en relación a su libro Tríptico del desierto, ganador del Premio de Poesía de Aguascalientes.

javier sicilia

javier sicilia

Javier Sicilia responde al crítico con una carta.

El tema de la polémica era la intertextualidad, y este tema no es unívoco, hay múltiples interpretaciones, no todas ellas válidas. A los lectores debe preocuparles poco dicho tema, que es propio de la teoría y la creación literaria. La mayoría de los defensores de Javier o de Evodio, nos hemos salido del tema central, que es la apropiación del texto de otro como un recurso poético válido o tramposo, para irnos al lado de las agresiones y favoritismos. Pero es comprensible, pues la intertextualidad es un tema que sólo concierne a los teóricos o a otros poetas, no tanto a los lectores.

Hay muchas cosas interesantes en esta pequeña epopeya, como el uso, por parte del crítico, de eufemismos inteligentes (Escalante evita con gran habilidad el empleo de la palabra «plagio»; excepto que todos los lectores entendemos que de «plagio» precisamente está hablando el señor Evodio. Imaginen que alguien les dice: ve a practicar el coito con esa señora que te parió. Sin decirlo te están diciendo: ve y chinga a tu madre. ¿Acaso alguien no lo entendería así? Por eso cuando Evodio contesta a la réplica de Sicilia con una por demás frívola contrarréplica, intentan convertir un diálogo que primero deseó monólogo en una guerra), también tenemos un discurso en lenguaje manipulador, que busca y en gran medida logra convencer a los lectores de que el crítico tiene razón y de que Javier Sicilia es un criminal cultural, luego una defensa que no lo es menos por tornarse feroz contraataque, y finalmente un montón de personas arrojando desde pedradas inofensivas hasta ideas peligrosas.

Primero, el artículo de Evodio. Duro, sin contemplaciones, agresivo, lleno de argumentos y figuras retóricas de apariencia real. Pero leyendo con atención se descubren las triquiñuelas, los trucos de salón y las prestidigitaciones del crítico literario.

Ya nos los decía Shamanpower en su supercalifragilístico tratado Dialéctica erística o el arte de tener razón: «la dialéctica erística es el arte de discutir, pero discutir de tal manera que se tenga razón tanto lícita como ilícitamente—por fas y nefas». Ya no se busca la verdad. Al hombre no le interesa la verdad sino alimentar su propia vanidad. Los argumentos de Evodio Escalante parecen firmes y sostenibles, pero se derrumban inevitablemente ante la lectura atenta y la implacable réplica del poeta, quien afirma que «un autor nunca debe responder a un crítico, sobre todo si su argumentación es tan banal que no aporta nada ni a la obra del autor ni a la literatura. Sin embargo, rompiendo mi promesa, lo hago. Las razones son también simples. Primero, no me gusta ningunear, esa otra plaga mexicana que acompaña a la mezquindad y que ha hecho más daño a la cultura que toda la barbarie de los tecnócratas; segundo, tu artículo, en un mundo donde la mezquindad es la temperatura, daña a la poesía, a un premio que, desde que el año pasado se declaró absurdamente desierto, entró en crisis y a un jurado de espléndidos poetas que tu texto, al acusarme de plagio, califica de imbéciles. Así es que te respondo por higiene.» Recordemos a André Breton, periódico en mano, acompañando a Dalí, tras la lectura de una crítica contra el pintor. Al llegar a cierto departamente y golpear la puerta, pregunta el escritor al hombre que atiende: «¿Ested escribió esto?». A recibir una respuesta afirmativa estrella el mango de su bastón en la nariz del firmante, y se retira con Dalí sin más. El pesimista filósofo alemán no podría haber estado más que de acuerdo con el proceder del surrealista.

Luego vino la respuesta. Evodio intenta esquivar el viperino recto al cerebro, arguyendo que «quien califica sin más de imbéciles a los miembros del jurado, que para mayor agravio son tus amigos, eres tú mismo, y no yo», claro que empleando el mismo método eufemista de mandarte a chingar a tu madre sin mencionar las palabras chingar ni madre. Es como si Evo sospechara que por llamar trasero al culo, el culo dejara de tirarse pedos y de cagar, o por llamar asno al burro, éste dejará de ser burro. Para presumir de ser un superhéroe de la cultura, es bastante jumento el señor (jumento es otro sinónimo de burro, o de pendejo si usted así lo prefiere, estimado lector. Los ejemplos no fueron elegidos al azar, burro en inglés se dice “donkey”, pero también “ass”, y “ass” también significa culo.) ¿Acaso será que Evodio es un nombre tremendo, y se desquita con quien puede? Digo, si yo me llamara así, o Fulgencio, o Memorio, me las pagaría el mundo entero. Como sea, Huevodio ya se hizo bastante famosito con todo este desmadre.

Finalmente, la contrarréplica, el berrinche. Pese a evidenciarlos (los “préstamos”), «jamás cometí la torpeza de emplear la palabra que tanto te satisface: plagio», nos dice Evodio. Es decir que la palabra plagio estaba en su mente y en su pluma, pero sin torpeza, con habilidad, buscó sinónimos, aproximaciones, recurso de los patéticos que no se jactan de escribir lo que piensan ni de firmar lo que escriben (a diferencia de la gran Elena Garro, cuya honestidad le costó cara, la vida misma).

evodio escalante

evodio escalante

A lo mejor es lo Evi (como le dicen de cariño sus enemigos) que buscaba, pues bien dice el activista que aquél (Evi), esperó para lanzar sus aguijonazos a su libro más premiado. Lo acusa de plagio si decir la palabra, «pero tú sabes bien que ése no es el problema, el problema —que después de tantos años de conocerme y de conocer mi obra poética formulas hasta hoy— es que el libro que desató tu “erudita” ira ganó un premio y eso, en el país de la mezquindad, de la carrilla, del resentimiento, de la igualación, de la imbecilidad, no se perdona», misma situación que podemos constatar todos los que hemos ganado algún premio o reconocimiento más o menos significativo (no sólo en literatura). Sin decirlo, Sicilia llamó a Evodio mezquino, envidioso, resentido, imbécil. Misma moneda, misma estrategia, ante la cual el crítico aún intentó defenderse con esa inocua contrarréplica del estilo patadas de ahogado.

La gran pregunta es: ¿cuenta el autor o sólo la obra? En épocas pasadas, los libros eran más importantes que los nombres de los autores. Nuevos autores creaban magníficas (o no tanto) obras basadas en otras anteriores, y no existía el concepto de plagio como lo entendemos hoy. Los poemas de Sicilia no son exactamente los mismos poemas de Rilke o Celan. Sin versiones, paráfrasis, parodias. Cada lector debe tomar una postura y decir si estos usos son lícitos o no lo son, si la paráfrasis, si la versión, es una forma de plagio, de mentir. Pero si cada uno tuviera que inventar desde cero su propio lenguaje, estaríamos condenados a la inmovilidad. Hay progresos culturales gracias a que nos apropiamos de las ideas de otros, y de ahí podemos hacer surgir otras nuevas. Si cada vez que alguien desea ser escritor tuviera que inventar los sonidos, las letras, las palabras, las reglas, el papel, la tinta, la imprenta, seguiríamos siendo simios que balbucean. Yo ya no tengo que inventar lo que inventó Eliot, basta conque lo use y, si es posible, es lo ideal, intentar la creación de algo nuevo a partir de ahí. Si no puedo inventar algo nuevo, no puedo entender que sea preferible el silencio que la repetición.

«Aquello que se llama plagio —nos dice Jorge Fernández Granados— es muy evidente, es una copia con toda la intención y plena conciencia de que es una obra ajena, buscando ocultar el origen. Mientras que la intertextualidad, la influencia, la mimesis, la paráfrasis, el diálogo entre un estilo o una obra y otra es algo muy diferente. Aquí lo que sucede es la asimilación de una obra a través de otra, esto puede tomar muchos matices —esto es lo más importante, me parece—, puede ser desde algo por influencia o para hacer un homenaje o una paráfrasis. También puede ser una cosa satírica, un juego de ironía, pongamos por ejemplo el collage. El autor puede o no hacerlo evidente. La intertextualidad es uno de los elementos más importantes en el arte contemporáneo, casi diría que no hay una obra absolutamente original. De alguna u otra forma todas las obras escritas en la actualidad la manejan de distinta manera.» Al final, el único que sabe si se trató de un robo o de qué, es el propio autor. Nadie, ni siquiera un poeta, puede interpretar absolutamente todo lo concerniente a una obra ajena. Es cuestión de tomar postura, de no quedarse en la tibieza, en las medias tintas, sino de asumir un punto e vista y asumir las consecuencias que conlleve.

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Alrededor de la polémica Javier-Evodio, podemos encontrar diversos artículos como “Fronteras entre intertextualidad y plagio“, de Héctor González, “Bloom mal traducido“, de Heriberto Yépez, o “Todos somos plagio“, de Roberto Garza. Y si me lo preguntan, aunque creo que es evidente: Sí. Estoy de acuerdo Javier Sicilia. No lo conozco, no somos amigos, jamás hemos cruzado palabra, su poesía me tiene generalmente sin cuidado aunque sigo sus aventuras sociales y políticas, pero sus argumentos son seguros, firmes, sólidos, feroces; sobre todo, sin embargo, las únicas personas que he notado que están de acuerdo con el de nombre ridículo (Evodio, pues) son los eufemistas y ultracorrectos, gente que lee con regularidad a García Márquez; evidentemente, no estamos hablando de personas muy inteligentes o cultas, sino de las que emplean la palabra “culto” o “intelectual” en un sentido peyorativo, esa gente que desprecia al conocimiento, que habla de “ridiculadas” y en general no sabe expresarse. No los despreciaría (aunque no creo en el derecho a la ignorancia, pero sí que entiendo que las condiciones no siempre son las correctas para salir de ella) si no se colocaran en la posición del saber, si no hablaran por hablar adjudicándose gran conocimiento y cultura, si no representaran esa mezquinidad y carrilla mencionadas.

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Leerte fue mi ordalía. Poesía ornamental.

Ordalía

Ordalía

Una ordalía es una prueba a la que, durante la Edad Media, eran sometidos los acusados, para averiguar si eran inocentes o culpables del crimen imputado. En 2011, una ordalía sería una prueba de resistencia ante un libro que se resiste a decir alguna cosa, aun frívola.

Así transcurren las 81 páginas del libro de Javier Raya (Ciudad de México, 1985), llamado con certeza Ordalía. Desde el prólogo de Javier Norambuena (si puede llamarse prólogo al ejercicio mamatorio de adular mediante palabras escritas la obra de otro), hasta el verso final: “el libro sólo habla del libro”, uno lucha contra el deseo de arrojar el libro a las llamas.

Pero, ¿es tan malo? Pues quién sabe, eso depende de cuán desarrollado tenga uno el gusto por la poesía nihilista posmoderna, la del todo se vale y nada importa, la del abuso del monotema y las palabras incomprensibles.

Hay referencias a Freud, a Lacan, a Jung, el autor y sus lectores deben entonces comprender fácilmente que el monotema no es otra cosa que el sexo, y que la mención implacable de palabras de difícil comprensión (aletheia, por ejemplo) y la reiteración de otras (desde dónde, qué), nos hacen suponer una fuerte obsesión por parte del autor.

Sin embargo, ese tono de «teoría de la escritura» que tiñe la mayor parte de la obra, indican que las cosas son más bien deliberadas. Los traumas sexuales y las formas que tiene la neurosis obsesiva de expresarse, generalmente ocurren de forma espontánea, pero en este libro no hay asomo de espontaneidad, sino de cálculo. Pero el sexo quiere aparecer, aunque la conciencia diga otra cosa, y el inconsciente siempre gana. Se manifiesta a través de todo eso inombrable, inexpresable, neologismos o palabras cultas, referencias arcanas y la perenne repetición de palabras que sirven para designar algo, pero en este libro les ha sido arrancado ese algo: “para dejar constancia de qué“. Sólo palabras-oquedades.

Si se tratara de una obra con fuerte referencia al sexo, con naturalidad (espontaneidad), podría catalogarse de poesía erótica. Pero la forma artificial y deliberada en que ha sido escrita, la convierten en pornografía. Y una pornografía que se toma demasiado en serio, al grado de que el autor se pregunta si toda su palabrería ostentosa y hueca no es sino una compensación de sus carencias técnicas o estéticas (en: “Librar”, probablemente el texto más interesante de toda la obra, momento en que el autor, aparte de los poemas simplones, realiza una prosa acerca de la naturaleza de la realidad, muy cercana a los autores analistas de la posmodernidad, como Lipovetsky y Baudrillard, aunque se queda en la frontera sin atreverse a brincarla).

Atrás, muy lejos, han quedado los días en que no existía separación entre belleza y utilidad. “La belleza era el aura del objeto, la conseuencia -casi siempre involuntaria- de la relación secreta entre su hechura y su sentido. La hechura: cómo está hecha una cosa. El sentido: Para qué está hecha”[*]. Al ser desposeídos de sentido, los objetos, incluída la poesía, se convierten en enigmas y que exigen nuestra adoración. El arte actual, mudo, es inferior a la artesanía. Vivimos la era del vacío, atrás quedó el arte que decía algo, más atrás, la artesanía (que decía y hacía).

¿Hay algo en el autor detrás de esa apariencia de hipster con los cabellos cuidadosamente despeinados? Sí. Dentro de él se encuentra un auténtico revolucionario coyoacanero (o de la Condesa). No me sorprendería verlo calzar zapatillas Converse. Eso en cuanto a Raya-persona. Raya-poeta, confiesa, no es más que un reflejo malogrado de sí mismo. Un profesional de la poesía. ¿Dónde se esconden los poetas de oficio? ¿Los que hacen poemas como el alfarero hace un jarrón, que es bello cuando contiene agua y alguien bebe esa agua? Un jarrón que adorna un estante pero no apaga ninguna sed, es una imbecilidad. (Cuando me di cuenta de que mi poesía era un adorno, pero no era útil, renuncié a ella. Es el único camino ético ante esta situación; seguir ahí, es una estafa.)

Ordalía es un libro que sólo consigue provocarme cometarios veleidosos. ¿Hay peor crítica?

[*] Octavio Paz. "El uso y la contemplación", en: In/Mediaciones. México, Seix Barral. 1979. p. 8.
Javier Raya

Javier Raya

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Memorias de Paulina

adolfo por hernández

adolfo bioy casares por hernández

…no, bueno, entonces Paulina fue a buscarlo, furtivamente. Esa noche por fin, hicieron el amor. Pero él sabía que sólo con engaños, que sólo traicionando a su marido, Paulina lo vería cada vez. Era un sentimiento de paradoja, un oxímoron emocional. Para él la gran dicha del mundo era estar con Paulina, pero la mayor dicha del mundo no era sino un ordinario adulterio. ¡Qué vulgar!

El hombre aquél, se puso los calzones, los pantalones, la camisa. Miró a la mujer aquélla, y le dijo:

–Bueno, me retiro. Tengo que recoger del trabajo a mi esposa.

(Impresiones de “Memorias de Paulina”, cuento de ABC incluído en el libro La trama celeste, extremadamente recomendable. ABC no sería tan original como Borges, pero sin duda era más pasional, más humano, y había sexo en sus relatos, y algunas mujeres).

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La muerte de Marcelo

¿Por éste piensas votar?

¿Por éste piensas votar?

Marcelo Ebrard Casaubón
por andar de muy sonriente
no vio que venía la muerte
bien ganado lo tenía
por tarado e insolente
y sobre todo por mamón

“¡Te destruiré, mojón!”
le gritó Marcelo a Nieto
y pa’ darle un ‘state quieto
en alianza con los PANes
(na’más porque no está prieto)
ya es amigo ‘e Calderón.

Moraleja: anula tu voto

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